En esta ocasión no quisiera referirme a temas de fondo, mas bien en asuntos
de forma y cómo la opinión pública reacciona frente a situaciones,
aparentemente de distinto origen, denominadas de la misma manera: movimientos
sociales.
De ellos se desprenden varias situaciones interesantes de analizar:
En primer lugar, resulta interesante que a cada manifestación (sin
cuestionar su legitimidad, dicho sea de paso) la gente se sienta casi obligada
a expresarse favorablemente a ellas, sin realizar un mayor análisis de qué es
lo que se pide resolver y si es justo o no.
En segundo lugar, llama la atención el hecho que si alguien opina que
primero se debe restablecer el orden público (en caso de tomarse puentes,
bloquear caminos, entre otros), querellarse contra los que promuevan y/o
realicen actos subversivos, es inmediatamente etiquetado de "duro",
"de extrema derecha", "sin conciencia social", y términos
relacionados (y pobre del político que se manifieste a favor del orden público,
porque le llegarán todas las penas del infierno); aquí es donde entran en juego
el dualismo y la demagogia.
¿Por qué dualismo? ¿Y por qué demagogia? Partiré respondiendo lo primero,
que es también razón del nombre de mi blog; porque si se está del lado de los
que apoyan un determinado movimiento social, los del "frente de la
vereda" son unos "fachos", al revés, el caso sería que los otros
son "marxistas-leninistas", "miristas", etc. Esto no ocurre
exclusivamente en esta situación, por ejemplo, cuando alguien está en contra o
critica el gobierno actual, se es catalogado como concertacionista, si uno
habla de justicia social, se le dice "comunacho", o, peor aún, si uno
critica el sistema actual, antes de que sea posible explicar por qué y que
alternativa es la que se propone, se le llama "anarquista". Es por
ello que preocupa que en cuanto a valores y principios se refiere, preocupa que
seamos tan limítrofes en cuanto a opciones se refiere:
"capitalista-comunista", "cristiano-satánico", "concertacionista-aliancista",
puesto que el ser humano es mucho más complejo que solo dos simples
alternativas.
Respecto a la segunda pregunta: hay demagogia porque hay una especie de
"obsesión", especialmente por parte de los políticos, de querer caer
bien a la opinión pública, y en caso de "los mortales", a sus
cercanos, ello es realmente preocupante, porque cada persona tiene valores y
principios distintos, y da la sensación que por simplemente querer agradar,
éstos se van perdiendo o dejando de lado en un oscuro rincón de nuestro comportamiento.
Por ello, quiero pedirles varias cosas: no sean dualistas, ríjanse por sus
principios y valores y no necesariamente por lo que la "ola" dice
(porque a veces podrían coincidir ambas), a la larga uno debiera ser respetado
si tiene un código ético y moral bien definido, no sean dualistas y miren más
allá de dos limitadas opciones, cuestionen lo que lean, analícenlo, critíquenlo
y no se dejen llevar tan facilmente por slogans.
Finalmente, y para aclarar algunas cosas, insisto y recalco que sólo traté los
movimientos sociales en su forma y no en su fondo y que la obligación del
gobierno de turno, sea de izquierda, de centro, de derecha, de arriba o abajo
es resguardar el orden público, y que ello no constituye un deseo de
homogeneizar al país y sus habitantes, o de temerle a sus demandas,
independiente de si son justas o no, sino de garantizarle a todos sus derechos,
tanto de libre circulación por el país, como la libre expresión y
manifestación a todos, sin excepción.